Qué no deberías meter nunca en una freidora de aire
Ocho cosas que estropean el aparato, arruinan la comida o son directamente peligrosas. Con el motivo técnico de cada una.
Uso, mantenimiento y recetario. Lo que aprendemos cacharreando con las freidoras que analizamos.
Tres artículos prácticos: cómo limpiar la freidora sin dañar el antiadherente, qué no meter nunca y una tabla de tiempos y temperaturas. Si todavía no tienes freidora, empieza por la guía de las mejores.
Ocho cosas que estropean el aparato, arruinan la comida o son directamente peligrosas. Con el motivo técnico de cada una.
Referencias reales para los alimentos más habituales, con la temperatura y el momento exacto de agitar la cesta.
La rutina de dos minutos después de cada uso, la limpieza a fondo mensual y los tres productos que no debes acercar.
Aquí no hay reseñas de producto: esas están en las fichas de cada modelo. Los artículos responden dudas de uso una vez tienes la freidora, y cada uno resuelve una cosa concreta.
El de limpieza propone una rutina corta tras cada uso, otra más a fondo cada mes para la resistencia y avisa de los productos que dañan el antiadherente. El de lo que no debes meter explica, con el motivo técnico, por qué los rebozados líquidos, los alimentos muy ligeros o el exceso de cantidad dan mal resultado. Y la tabla de tiempos y temperaturas sirve de punto de partida para congelados, verduras, carnes y pescados.
Los tiempos son orientativos: cambian con la potencia y la capacidad de cada modelo, así que conviene ajustar a tu freidora. Si todavía estás eligiendo, empieza por la guía de las mejores freidoras de aire.