El antiadherente de una freidora de aire dura años o seis meses, y la diferencia casi nunca es la marca: es cómo se limpia. Estas son las rutinas que alargan su vida.

Después de cada uso: dos minutos

Espera a que baje de temperatura pero sin que llegue a enfriarse del todo —en tibio la grasa sale sola—. Saca la cesta y la bandeja, agua caliente con una gota de jabón y esponja blanda. Seca antes de volver a montar: la humedad atrapada bajo la cubeta es la causa habitual del olor.

Una vez al mes: la resistencia

Es la parte que casi nadie limpia y la que genera el humo. Con el aparato desenchufado y frío, dale la vuelta o inclínalo para ver la resistencia superior. Pasa un paño húmedo bien escurrido sobre la espiral y deja secar al aire un par de horas antes de volver a usarla.

Si huele a quemado

Casi siempre hay grasa acumulada en la bandeja inferior, no en la cesta. Ponla en remojo con agua muy caliente veinte minutos y luego frota. Si el olor persiste, haz un ciclo en vacío a 200 °C durante diez minutos con medio limón dentro en un recipiente apto.

Tres cosas que no debes usar

Estropajo metálico o de fibra dura. Raya el recubrimiento en el primer uso y a partir de ahí todo se pega.

Desengrasantes de horno. Son demasiado agresivos para el antiadherente y muchos dejan residuo que luego se calienta con la comida.

Sumergir el cuerpo del aparato. La cesta y la bandeja sí; la carcasa con la resistencia y el motor, jamás.

Sobre el lavavajillas

Muchos fabricantes lo permiten y en las fichas de este sitio lo indicamos modelo a modelo. Aun siendo apto, el lavado a mano alarga bastante la vida del recubrimiento: los detergentes de lavavajillas son alcalinos y atacan el antiadherente ciclo tras ciclo. Si usas lavavajillas, elige el programa corto a baja temperatura.